lunes, 15 de marzo de 2010
lunes, 12 de octubre de 2009
No se puede reescribir la historia
Puerto Rico lleva más de cuatro décadas acudiendo a las elecciones a escoger entre dos partidos que cada vez se parecen más. Cada cuatro años nos dejan un legado de desesperanza, corrupción y mal gobierno. Cuando la frustración y el desencanto alcanzan su nivel supremo, sustituimos el partido gobernante por el que nos gobernó antes, con iguales resultados. Así nos pasamos la vida entre los malos y los peores. Hasta ahora, estos dos habían tenido que moderar sus desenfrenos, porque existían dos legisladores de un tercer partido que eran nuestros vigilantes y un freno a sus desmanes. Eso, por motivos incomprensibles, ya no es así.
Para colmo de males, surgió un cuarto partido, tan incompleto, que carecía de ideología, era amorfo y disparatero. En él cabía un “ambientalista”, que nunca nadie vio en Vieques ni en ninguna lucha importante en defensa del ambiente. También había un “marine”. Sí, los mismos que bombardeaban en la Isla Nena y que perpetúan hoy el genocidio como norma de vida. Con la misma velocidad que el partido se infló, se desinfló.
Lo más triste y lastimoso es ver cómo algunos independentistas de “línea dura” han depositado su fe plena para defender nuestra lucha patriótica en figuras como Sila María Calderón, Acevedo Vilá y hasta en algunos vociferantes personeros de poca monta dentro del PPD, que no vale la pena mencionar.
Mientras toda esta lastimosa historia ocurre, hay un instrumento de lucha que lleva 62 años de constancia, consecuencia y verticalidad en contra de enemigos gratuitos, víctimas de su propia frustración y en contra de otros que no son tan gratuitos.
Los que quieran desacreditar al instrumento de lucha que ha sido el PIP tendrán que volver a escribir la historia, u ocultarla. El trabajo legislativo de excelencia realizado a lo largo de 62 años le da en la cara a cada falso analista. La labor realizada a favor de las comunidades, en la calle, en los foros internacionales y en cada brazo que se alza para defender al pueblo no lo pueden cambiar los mentirosos de turno que sirven a intereses que todos conocemos.
A varios meses de terminado el proceso eleccionario, la interrogante es la misma de siempre: ¿nos rendimos ante la cultura de la corrupción y el mantengo, o nos levantamos con más determinación hasta conseguir la victoria del pueblo? Yo sé la respuesta y tú también la sabes. “La vida es lucha toda”. ¡A la lucha y a la victoria!
Para colmo de males, surgió un cuarto partido, tan incompleto, que carecía de ideología, era amorfo y disparatero. En él cabía un “ambientalista”, que nunca nadie vio en Vieques ni en ninguna lucha importante en defensa del ambiente. También había un “marine”. Sí, los mismos que bombardeaban en la Isla Nena y que perpetúan hoy el genocidio como norma de vida. Con la misma velocidad que el partido se infló, se desinfló.
Lo más triste y lastimoso es ver cómo algunos independentistas de “línea dura” han depositado su fe plena para defender nuestra lucha patriótica en figuras como Sila María Calderón, Acevedo Vilá y hasta en algunos vociferantes personeros de poca monta dentro del PPD, que no vale la pena mencionar.
Mientras toda esta lastimosa historia ocurre, hay un instrumento de lucha que lleva 62 años de constancia, consecuencia y verticalidad en contra de enemigos gratuitos, víctimas de su propia frustración y en contra de otros que no son tan gratuitos.
Los que quieran desacreditar al instrumento de lucha que ha sido el PIP tendrán que volver a escribir la historia, u ocultarla. El trabajo legislativo de excelencia realizado a lo largo de 62 años le da en la cara a cada falso analista. La labor realizada a favor de las comunidades, en la calle, en los foros internacionales y en cada brazo que se alza para defender al pueblo no lo pueden cambiar los mentirosos de turno que sirven a intereses que todos conocemos.
A varios meses de terminado el proceso eleccionario, la interrogante es la misma de siempre: ¿nos rendimos ante la cultura de la corrupción y el mantengo, o nos levantamos con más determinación hasta conseguir la victoria del pueblo? Yo sé la respuesta y tú también la sabes. “La vida es lucha toda”. ¡A la lucha y a la victoria!
sábado, 3 de octubre de 2009
domingo, 22 de febrero de 2009
Bienvenido, Matthew
Me atrevo a asegurar que la vida cambia desde el primer momento. Desde que te dicen que dentro de unos meses serás madre. De inmediato, tu cuerpo comienza a dar las primeras señales de que algo está pasando. Comienzan los malestares y empiezas a cambiar tu estado de ánimo. La dieta se echa a un lado. Las personas comienzan a cuidarte más. Alegan que debes trabajar menos y hasta intentan persuadirte para que dejes en pausa ciertos planes. Para alguien acostumbrado a la independencia, la noticia definitivamente comienza a asustar. Te preguntas si esto será siempre así y tal vez te cuestionas si fue la decisión correcta.
Luego, comienzas a visitar al médico y ya por fin le eliges un nombre. Haces planes, te imaginas su rostro y una incomparable sensación de amor comienza a manifestarse. Es increíble cómo sin saber su carácter, su color de pelo o sus manías lo aceptas tal y cómo puede ser. Las relaciones humanas deberían ser igual, tal vez piensas. A veces, juzgamos demasiado a los demás.
Mi amiga Keren se inició en esa etapa y estoy sumamente feliz por ella. Estoy segura de que será una de las mejores madres que conozco. Muchas felicidades, amiga. Adelante y mucho éxito. A Carlos, gracias por quererla tanto.
Luego, comienzas a visitar al médico y ya por fin le eliges un nombre. Haces planes, te imaginas su rostro y una incomparable sensación de amor comienza a manifestarse. Es increíble cómo sin saber su carácter, su color de pelo o sus manías lo aceptas tal y cómo puede ser. Las relaciones humanas deberían ser igual, tal vez piensas. A veces, juzgamos demasiado a los demás.
Mi amiga Keren se inició en esa etapa y estoy sumamente feliz por ella. Estoy segura de que será una de las mejores madres que conozco. Muchas felicidades, amiga. Adelante y mucho éxito. A Carlos, gracias por quererla tanto.
sábado, 14 de febrero de 2009
25 cosas sobre mí
1. Siempre he querido vivir en un país europeo, aunque sea por un año.
2. Me encanta viajar, pero siempre hago un pequeño desastre en cada lugar al que voy. Por ejemplo, en México, le partí el brazo a un maniquí y, en Argentina, rompí la pluma de un baño.
3. No me gustan las pizzas de masa fina; no soporto las aceitunas, sobre todo, las negras; y no me gusta la remolacha.
4. Siempre pierdo los boletos de estacionamiento y los papeles que me dan para que aguante; no importa lo importantes que sean. Todo el que lo sabe me los quita inmediatamente.
5. No me gustan las reuniones de organizar o tomar decisiones. Siempre creo que son una pérdida de tiempo para decidir cuándo se van a volver a reunir.
6. Siempre quise estudiar Psicología, pero me cambié y terminé estudiando Periodismo. Así que todas mis electivas son en Psicología, Política, Geografía y todas las clases de Sociales que me aceptaron en CoPu.
7. He comenzado a odiar los mensajes de texto, sobre todo aquellos en los que la gente espera respuestas larguísimas. Si alguien puede pasar tres minutos escribiendo un mensaje, puede pasar dos haciendo la llamada.
8. Desde que vivo sola me conozco más y salgo menos.
9. Mis amigos creen que soy una maniática de la corrección, pero la realidad es que lo soy más conmigo. No me perdono errores que la mayoría de la gente ni nota. Un espacio de más en una oración me horroriza.
10. Me encanta mi trabajo, pero a veces me obsesiono demasiado con él. Sueño con capítulos, con errores que supuestamente dejé u oraciones completas de párrafos que ni siquiera he escrito.
11. Quiero publicar un libro de entrevistas pronto, pero nunca saco el tiempo para editarlo.
12. Me encantan las fechas límite.
13. A veces ensayo conversaciones importantes, pero nunca me salen como las planeo.
14. Creo que mi familia es la mejor y daría la vida por cada uno de ellos.
15. Prefiero almorzar sola que con mucha gente. Siempre prefiero la tranquilidad.
16. No soporto el silencio en una cena. Necesito que me hablen, aunque sea de la servilleta que está en la mesa.
17. Creo firmemente en la amistad y confío plenamente en mis amigos.
18. De un tiempo para acá lo celebro todo: comienzos, finales, premios, soluciones, decisiones, todo. Me disfruto más todo lo que hago.
19. Aunque tengo mucha suerte con muchas cosas, nunca me gano nada, ni siquiera las rifas de cumpleaños en las que se supone que todos ganen. Si son de esas, mi papel seguramente no estará ni en la urna.
20. Leo el horóscopo todos los comienzos de año. No creo en ellos, pero me gusta imaginarme lo que pasaría si ocurriera lo que dice el astrólogo.
21. Me gustan las mañanas, pero detesto levantarme temprano.
22. Estuve en el nacimiento de mi sobrino y, aunque ha sido la experiencia más conmovedora de mi vida, ha agudizado mi temor y respeto por ser madre.
23. Las prendas se me pierden con mucha facilidad, pero no me gusta confesarlo si me las ha regalado alguien a quien quiero mucho. Así que muchas veces he ocultado la pérdida y me compro otra igual. He mantenido el secreto por muchos años.
24. A veces puedo ser muy indecisa, pero cuando tomo una decisión suele ser la definitiva.
25. Finalmente, no sé por qué estoy contestando esto, pero creo que cuando lo termine voy inmediatamente a querer editarlo o corregirlo.
2. Me encanta viajar, pero siempre hago un pequeño desastre en cada lugar al que voy. Por ejemplo, en México, le partí el brazo a un maniquí y, en Argentina, rompí la pluma de un baño.
3. No me gustan las pizzas de masa fina; no soporto las aceitunas, sobre todo, las negras; y no me gusta la remolacha.
4. Siempre pierdo los boletos de estacionamiento y los papeles que me dan para que aguante; no importa lo importantes que sean. Todo el que lo sabe me los quita inmediatamente.
5. No me gustan las reuniones de organizar o tomar decisiones. Siempre creo que son una pérdida de tiempo para decidir cuándo se van a volver a reunir.
6. Siempre quise estudiar Psicología, pero me cambié y terminé estudiando Periodismo. Así que todas mis electivas son en Psicología, Política, Geografía y todas las clases de Sociales que me aceptaron en CoPu.
7. He comenzado a odiar los mensajes de texto, sobre todo aquellos en los que la gente espera respuestas larguísimas. Si alguien puede pasar tres minutos escribiendo un mensaje, puede pasar dos haciendo la llamada.
8. Desde que vivo sola me conozco más y salgo menos.
9. Mis amigos creen que soy una maniática de la corrección, pero la realidad es que lo soy más conmigo. No me perdono errores que la mayoría de la gente ni nota. Un espacio de más en una oración me horroriza.
10. Me encanta mi trabajo, pero a veces me obsesiono demasiado con él. Sueño con capítulos, con errores que supuestamente dejé u oraciones completas de párrafos que ni siquiera he escrito.
11. Quiero publicar un libro de entrevistas pronto, pero nunca saco el tiempo para editarlo.
12. Me encantan las fechas límite.
13. A veces ensayo conversaciones importantes, pero nunca me salen como las planeo.
14. Creo que mi familia es la mejor y daría la vida por cada uno de ellos.
15. Prefiero almorzar sola que con mucha gente. Siempre prefiero la tranquilidad.
16. No soporto el silencio en una cena. Necesito que me hablen, aunque sea de la servilleta que está en la mesa.
17. Creo firmemente en la amistad y confío plenamente en mis amigos.
18. De un tiempo para acá lo celebro todo: comienzos, finales, premios, soluciones, decisiones, todo. Me disfruto más todo lo que hago.
19. Aunque tengo mucha suerte con muchas cosas, nunca me gano nada, ni siquiera las rifas de cumpleaños en las que se supone que todos ganen. Si son de esas, mi papel seguramente no estará ni en la urna.
20. Leo el horóscopo todos los comienzos de año. No creo en ellos, pero me gusta imaginarme lo que pasaría si ocurriera lo que dice el astrólogo.
21. Me gustan las mañanas, pero detesto levantarme temprano.
22. Estuve en el nacimiento de mi sobrino y, aunque ha sido la experiencia más conmovedora de mi vida, ha agudizado mi temor y respeto por ser madre.
23. Las prendas se me pierden con mucha facilidad, pero no me gusta confesarlo si me las ha regalado alguien a quien quiero mucho. Así que muchas veces he ocultado la pérdida y me compro otra igual. He mantenido el secreto por muchos años.
24. A veces puedo ser muy indecisa, pero cuando tomo una decisión suele ser la definitiva.
25. Finalmente, no sé por qué estoy contestando esto, pero creo que cuando lo termine voy inmediatamente a querer editarlo o corregirlo.
jueves, 8 de enero de 2009
"Vamos a posponerlo"
Todos hemos tenido que tomar decisiones alguna vez; muchas de ellas producto de una lista de resoluciones creadas a principios de año. Una vez concluyen los doce meses, nos damos cuenta del tiempo que perdimos sin hacer nada.
Casi siempre he podido cumplir con las metas profesionales que me impongo. Sin embargo, en lo personal no lo hago tan bien como quisiera. Año tras año, mes tras mes, me propongo ESA misma cosa y siempre decido dejarlo para después. Entre enero y marzo, siempre creo que tengo otra oportunidad. Comienzo con más fuerza, hago planes y algo ocurre en el trayecto.
Al llegar diciembre y reevaluar la lista, ESO siempre pasa inadvertido. Lo comparo con otros planes que sí he podido cumplir y con aquellos que ni siquiera los había visto como una oportunidad. Cuando lo analizo, comienzo a sentir el placer de saber que puedo, simplemente, borrar la lista y comenzar otra.
Hoy, como los últimos años, espero cumplir con ESA meta, aunque otra vez sepa que no es tan fácil como quisiera. Esta vez espero poder hacerlo. ¿Y tú? ¿Qué esperas para comenzar la lista?
Casi siempre he podido cumplir con las metas profesionales que me impongo. Sin embargo, en lo personal no lo hago tan bien como quisiera. Año tras año, mes tras mes, me propongo ESA misma cosa y siempre decido dejarlo para después. Entre enero y marzo, siempre creo que tengo otra oportunidad. Comienzo con más fuerza, hago planes y algo ocurre en el trayecto.
Al llegar diciembre y reevaluar la lista, ESO siempre pasa inadvertido. Lo comparo con otros planes que sí he podido cumplir y con aquellos que ni siquiera los había visto como una oportunidad. Cuando lo analizo, comienzo a sentir el placer de saber que puedo, simplemente, borrar la lista y comenzar otra.
Hoy, como los últimos años, espero cumplir con ESA meta, aunque otra vez sepa que no es tan fácil como quisiera. Esta vez espero poder hacerlo. ¿Y tú? ¿Qué esperas para comenzar la lista?
domingo, 14 de diciembre de 2008
Amigos de temporada
Los que me conocen saben que no soy persona de juntillas. En mi casa nunca nos permitieron mantenerlas. Nunca nos quedábamos en casa de ningún amigo ni los visitábamos con frecuencia. Mis amistades eran casi siempre de la escuela a las que, por ende, dejaba de ver una vez comenzaban las vacaciones. En ese momento, no había reclamos, pues casi todos pensábamos de la misma forma.
Ahora que ha pasado el tiempo, me he dado cuenta de que mi vida se ha dividido en ese recurrente círculo de "amigos de temporada": los que de momento ves todos los días y, luego, ya no tanto. Con el paso del tiempo, ya no es tan fácil justificar las desaparecidas, aunque ahora tus excusas sean más creíbles: el trabajo, la familia, los estudios, el ánimo...
Sea por la razón que sea quiero darles las gracias a mis amigos de temporada por entender mis desaparecidas, por ser amigos siempre y porque podemos estar un buen tiempo sin vernos y no parecerlo.
Esos amigos de temporada siempre serán mis amigos de siempre.
Ahora que ha pasado el tiempo, me he dado cuenta de que mi vida se ha dividido en ese recurrente círculo de "amigos de temporada": los que de momento ves todos los días y, luego, ya no tanto. Con el paso del tiempo, ya no es tan fácil justificar las desaparecidas, aunque ahora tus excusas sean más creíbles: el trabajo, la familia, los estudios, el ánimo...
Sea por la razón que sea quiero darles las gracias a mis amigos de temporada por entender mis desaparecidas, por ser amigos siempre y porque podemos estar un buen tiempo sin vernos y no parecerlo.
Esos amigos de temporada siempre serán mis amigos de siempre.
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